Mostrar la hilacha
En ocasiones quisiéramos ser perfectos. O al menos mostrarnos perfectos. Vestir el traje de la perfección. Pero este traje está lleno de nudos y enervantes costuras internas que no nos permiten hablar con naturalidad o sentar con descuido. Es por esto que en ocasiones nos sentimos tentados a mostrar la hilacha. Comenzamos a tirar y tirar de un hilito hasta encontrarnos de pronto desnudos o, dicho de otro modo, vestidos con la vergüenza.



1 Comentarios:
Como verás, eres de los primeros en entrar a este sitio. Y agradezco especialmente el comentario por venir de un blogger aplicado como tú. Recomiendo a los lectores futuros, aquellos que se supone han de venir, que se den una vueltecita por el rincón patafísico de Kundabuffer.
Y sí, esta nave de los locos es el artificio mío que interesa aquí, hecha a su vez de pequeños artificios de otros, y arrojada a su deriva.
¿La dosis de locura de Huidobro era de aproximadamente una al año? Diablos, una dieta de hambre. Por suerte el no la siguió.
Un saludo y ojalá vuelvas por aquí.
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