lunes, septiembre 26, 2005

Conversaciones familiares IV

Yo: ¿Tú le dijiste a la J. (2) que tomara agua del water?
Ella (4): No, yo no fui.
Yo: Dime, A., ¿por qué hiciste eso?
Ella (4): Ay, mamá, es que no podía aguantar la risa.

14 Comentarios:

Anonymous Anónimo said...

Hibakuska,

Casualmente encontré tu barquito a la deriva: lúcido y desorientado, vulnerable y cruel, refinado y escatológico... empecé a leerte sin tiempo, entre compromisos de trabajo y obligaciones familiares, ahora un poema de amor y tu merecido (luego una reunión con gente del Ayuntamiento), después tu borachera, tus mendigos, tu amito bobo (luego un informe sobre el incivismo en Barcelona) y por último, elegante, sentada en un bar con dry martini y el cabello mojado de orina...aun no he tenido tiempo de disolver tus textos en mis propias imágenes, pero ya has conseguido fascinarme o provocarme: por ejemplo, has conseguido que desee escribir cuando te leo.

Sigue escribiendo, por favor.

Y no eres el urinario de Duchamp, trasto, más que tratso, en todo caso le regalabas ideas a Duchap para escandalizar beatas.

Hasta otra

4:42 p. m.  
Blogger Chirimoya_Alegre said...

Queridísima:
Atesoro la ternura como un milagro escaso...me subyugo ante ella de hecho. Por su filtro paso a las personas que quiero a mi lado ya que estoy convencida que de la ternura nace, naturalmente, el amor y que eso puede decirse de todo. Creo que tus conversaciones familiares se han convertido en mis favoritas, porque revelan ternura, la delicadeza más entrañable de las cosas simples, de lo cotidiano, el lugar donde siempre quiero estar y hacia donde viajo cuando estoy perdida.

Un abrazo para tí y mil gracias por tus entrañables palabras.

Devota vuestra.
chirimoya enternecida.

7:04 p. m.  
Blogger Ángel mutante said...

Yo quiero una familia feliz, así de feliz...

Besitos menos crueles que tiernos y más impúdicos que azules como esas pastillitas que se ponen en los water para que los niños pueden beber sin temor a la hepatitis...

Chaooo...

8:13 p. m.  
Blogger Chirimoya_Alegre said...

Y además, dile a la madre que todo se puede aguantar menos la risa! (y creo que aún no han creado los water para ella)

Y yo me meo de risa casi siempre..y es rico!

9:05 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

A veces creo que estás tan sola y a veces que tus hijos son la mejor compañía del mundo. Me pregunto que sera del padre de tus hijos. Si sabe que está tan lejos de tu literatura. Sobre los 30 los hombres buscan paz y un remanso, una buena dosis de estupidez somnífera pero también el poder.
Sobre los 30 las mujeres buscan cosas muy interesantes como literatura, cosas orientales tipo reiki, yoga y buscan la autoconciencia. Yo no sé porque es en esta época que están tan lejanas de los hombres y tan cerca de sus niños.

2:31 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

un analisis voluntarioso pero muy poco preciso. a los 30, en el hombre, se produce la crisis mas traumatica, el final de la juventud, materializada, entre otras cosas, en la perdida de cabello vivenciada como una "castracion", esto lo avoca al sentimiento de urgencia que es todo lo contrario de la busqueda de un remanso.entra en una voragine desesperada, trata de vencer el paso del tiempo a traves de una actividad frenetica y del "rejuvenecimiento" y aumento de la frecuencia de sus relaciones sexuales.
en la mujer no es asi, pero eso ya es otra historia

9:57 a. m.  
Blogger S. M. L. said...

Los 30 es la edad más soberbia del ser humano. La menos humilde. Y eso sólo puede decirlo quien afortunadamente ya la ha pasado y es tratado despectivamente de "viejo".

10:42 a. m.  
Blogger El señor K. said...

Yo ya pasé los treinta y la verdad no me interesa mayormente. La vida siempre es una aventura, y lo mismno tener quince que veinte o cincuenta, hay qu8e abrir los ojos y no perder ni la capacidad de asombro ni la capacidad de crítica.
Ahora bien, si esa adorable chiquilla me pide que tome agua del florero, me la tomo de todos modos y me mato de la risa con ella.
Y es que la risa de los niños es como una cosquilla en el alma.

1:55 p. m.  
Blogger S. M. L. said...

especifique, amigo anacoreta.

4:37 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

pues va a ser dificil evitar los cliches, si con ello te refieres a lugares comunes, a generalizaciones, primero porque el cerebro humano funciona a traves de ellos y, segundo, porque seria dificil referirse a los individuos de treinta años o mas uno por uno. no nos queda mas remedio que aplicar un criterio estadistico y asumir lo que es un patron de conducta generalizado. poco reconocido, pero generalizado.

4:29 a. m.  
Blogger S. M. L. said...

y pensar que todo esto empezó por tomar agua del water.

7:34 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

siempre me llamaron la atencion los vateres esos de explorar las heces...donde se queda el zurullo flotando y, cuando se vacia la cisterna, gira en un torbellino vertiginoso, como el del descenso al maelstron

11:02 a. m.  
Blogger De Josefa said...

Estimado Joan, muchas gracias por tu lectura, atenta y menos; la aprecio especialmente por ser tú un estudioso de la obra de Bataille, a quien por cierto admiro. Mi introducción a la literatura de Bataille estuvo a la altura de su imaginario. Era yo casi una niña, trece años, y me encontraba de vacaciones en un oasis en el desierto de Atacama. Ya no recuerdo por qué entré a la habitación de un grupo de universitarios en un hotelito barato. Encontré sobre una cama la historia del ojo. Pregunté de qué se trataba y me dijeron "lee". Comencé a leer, orgullosa de poder exhibir mis dotes para la letura en voz alta. De a poco mi voz fue volviéndose temblorosa, cada vez más tenue. De mi boca salía un tipo de obscenidad que, si bien alguna vez había actuado, jamás había enunciado con palabras. Escuché mi voz convertida en una cloaca, obscena. Seguí leyendo, sentada en el suelo, rodeada por las miradas de esos jóvenes malvados, roja como un tomate. Es curioso, los recuerdo perfectamente, a cada uno. Eran chicos inteligentes, artistas, a muchos no los perdí nunca de vista, sé que uno murió, que otra es hoy candidata a senadora. Continué leyendo como si me masturbara, desnuda, rodeada de tipos coómodamente sentados en sus sillones, comentando entre ellos el espectáculo, tomando whisky y fumando habanos. Seguí leyendo hasta terminar la novela. Terminamos tendidos, unos junto a otros, agotados, como si hubiéramos participado en una orgía.

Chirimoya, no puedo más que agradecerte la devoción, pero realmente no sé dónde has visto tanta ternura. El diálogo, a mi parecer, es más bien cruel. Por cierto, también hay waters para mí, a mi amante le gusta sumergirme la cabeza.

Mírenla a la angelita de peluche, ¿quién lo habría pensado? Mírenla como reconoce que, en el fondo, su máxima aspiración en la vida es tener una familia feliz. Tú si que eres tierna, Susanita.

Bernat, el padre de mis hijos está felizmente casado con otra. Si he estado cerca de mis niños, también lo he estado de mis hombres. Unos y otros, en ocasiones, y es que la soledad me seduce.

Por último, poco puedo decir sobre las edades: entre las de mi generación me he sentido desfasada, los hombres me gustan cada vez más jóvenes porque parecen jubilarse anticipadamente del deseo, excepto extraordinarias excepciones. ¿Es esto un lugar común, mi querido Pepet? Creo que sí, que estoy cansada.

12:40 p. m.  
Blogger mentecato said...

Invito a reír y desatar los dientes para que den coces como caballitos de batalla...

7:28 p. m.  

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