miércoles, julio 20, 2005

Amores no crrespondidos II

El hombre enamorado le dice a aquella que no le corresponde te amo, por décima -o tal vez vigésima- vez en la jornada. Ella (que no le corresponde) intenta disimular su turbación e incomodidad porque no quiere arruinar el fin de semana del que ha decidido (de antemano) disfrutar, y se dispone a vencer (de cualquier forma) el obstáculo que para ello supone que él haya decidido, justo ahora, declararle el amor que hasta entonces había guardado en secreto. Secreto relativo ya que ni el hombre enamorado había disimulado bien su estado de enamoramiento (hasta ahora) ni ella es completamente estúpida. Es decir, la mujer que no le corresponde estaba perfectamente conciente de que él se había enamorado mucho antes de que el hombre enamorado decidiera que debía enunciarlo en voz alta y, en el fondo de su corazón, como algunas personas dicen, se sentía halagada por ese amor. Pero ahora se le exigía una serie de cuestiones adicionales. En primer lugar, responder de alguna manera a la declaración del hombre enamorado. En segundo lugar, hacerlo sin herir al hombre enamorado. Y, en tercer lugar, disfrutar de ese fin de semana en la playa del que había decidido (mucho antes) que debía disfrutar. Para cumplir con estas nuevas exigencias, la mujer (que no le corresponde) ha respondido a los “te amo” del hombre enamorado con algunos “yo también” y otros tantos “gracias” o “me conmueves”, pensando (al mismo tiempo) que, más adelante, una vez que el fin de semana acabase, tendría que idear una nueva estrategia, esta vez para alejar al hombre enamorado de su vida, sin herirlo. Por su parte, el hombre enamorado, se ha percatado de que, tras decirle “yo también”, las mejillas de ella se han puesto súbitamente coloradas o ha adoptado una postura rígida con el cuerpo o ha cambiado de tema de manera abrupta, lo que interpreta como que la mujer que no le corresponde no está siendo completamente sincera. Sin embargo, el hombre enamorado ha pasado tantas horas especulando acerca de cómo reaccionaría la mujer que no le corresponde tras escuchar su declaración de amor, que aquel “yo también” le resulta de alguna manera tranquilizador y decide aislarlo del ruido provocado por su interpretación (a la que califica de sobreinterpretación) de las reacciones corporales o verbales otras de la mujer. Ella, que no es completamente estúpida, sabe que el hombre enamorado, tarde o temprano, acabará por sacarle en cara su insinceridad, pero decide bajarle el perfil al asunto hablando del temor que le provoca la idea de que su hijo maneje en estado de ebriedad, de un nuevo tipo de champiñones que venden en algunos supermercados o de la novela portuguesa que está leyendo. Sin embargo este último tema lleva la conversación hasta un punto en el que ella comenta descuidadamente (error) las ganas que le han dado de conocer Portugal, tras lo cual el hombre enamorado, de manera por cierto oportuna, le propone viajar juntos a Europa a fin de año. La propuesta la coge por sorpresa (error), muestra su turbación con signos físicos y verbales que el hombre enamorado decide pasar por alto y, finalmente, tras ensayar algunas excusas hábilmente desarmadas por su contrincante, acepta la invitación. Así, el hombre enamorado y la mujer que no le corresponde, sellan el pacto que los unirá, de manera del todo probable, por el resto de sus vidas.

2 Comentarios:

Blogger V. Watt said...

amores no correspondidos: final alternativo (reminiscencias kitsch).

la mujer, tras escuchar al hombre enamorado que le propone irse a Portugal (más bien dijo "te vas conmigo a Europa", pero eso es para sonar grandilocuente) empalidece, se marea y corre al baño más cercano y se encierra por 10 minutos para intentar vomitar , pero al tecer intento falla. el hombre enamorado, que odiosamente y con voz gangosa pregunta desde la puerta exterior "¿cómo te sientes, linda?" y cosas por el estilo , se ve preocupado. la mujer se mira al espejo- maaaal- y en lena derrota, le brillan los ojos y lo decide: spotlight for me, kiddo! sale de un portazo, empujando al hombre hacia el centro de la sala y toda roja dice:
mirahuevónconchadetumadre¿quétehas creídotúparallegaraimaginarqueyoteacompañaría?¿creesquenotengonadamásquehacer?¿ah?¿ah?simesigueshinchandolaspelotascontusbaboseosdeeyaculadorprecozteentierroeltacodemizapatoenelojoytejuroimbécilqueconsigoqueunahoradespuésconelojosangrandoytodomejodashastadecirbastasincondónymequedoembarazada-soymásproductivaquelacajitadepandoradelgobierno-ytehagopàgarhastaelrestodetusperrosdíaslaeducaciónsaludygastosafines-similitudconlafarándulanacionalaparte-hastaquetearrepientasdehabermeconocido.

el hombre enamorado-fome, por lo demás- saca alguna frase cliché del armario y dice:
- oh, es que...no quería incomodarte. se nota que tienes miedo de comprometerte (y una que otra observación psicologizante)...

la mujer se marea nuevamente, se va desarmando hacia el suelo y sesacaelzapatoagujacorrecasiresfalándoseyleentierraeltacode8centímetrosenelojodelsusodicho.

la mujer no-enamorada piensa:mejor sola- y en la carcel- que mal acompañada.

6:48 p. m.  
Blogger De Josefa said...

Estimada: gracias por este final alternativo, le ha dado libertad al relato. por cierto, leo tu blog con mucho interés. buenas selecciones poéticas, buenas traducciones y, lo que es aún más importante para mí, cierta afinidad con algunas de mis pasiones e inquietudes, especialmente cómo es que el erotismo puede continuar siendo gozozo cuando ya se ha renunciado a la posibilidad del placer, entendido en su forma más elemental.
me gustaría saber más de ti, de la primera persona, v.w.

7:08 a. m.  

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