miércoles, julio 20, 2005

La Risa: Poder de resistencia

No hay placer más delicioso que la risa. Sobretodo cuando se ríe de aquello que de otra manera oprime. La risa utilizada de esta forma tiene un enorme poder de resistencia intelectual. Parece decir: no dejaré que tu lógica invada mi pensamiento.

Es el último recurso para defender la propia racionalidad frente a la fuerza aplastante de lo que se presenta a sí mismo como evidencia. Parece decir: no dejaré que la poderosa apariencia de tus argumentos me haga dudar de mis instintos, tú eres más grande y más fuerte que yo, pero mi risa puede hacer tambalear a tus mejores edificios.

Los padres castigan a los niños y los niños se burlan. Los profesores reprueban a los alumnos y los alumnos se burlan. Los gobernantes oprimen a los pueblos y los pueblos se burlan. La risa parece ser el último recurso de una dignidad amenazada.

No es necesario citar “El Nombre de la Rosa”, hemos visto cómo en Afganistán se les ha prohibido a las mujeres reír. Y es que el poder fulminante y corrosivo de la risa no puede si no inspirar miedo en quienes legitiman su poder en la ficción de la homogeneidad: incluso una pequeña sonrisa puede quebrar una estructura demasiado rígida.

Les voy a contar un chiste que a mi me gusta mucho: Una mujer yace con su amante en su cama matrimonial. De pronto, abre la puerta el marido y exclama "¡¿Y esto qué significa?!" Frente a lo cual la mujer mira a su amante y le dice: "¿No te dije que era un estúpido?"

¿Qué es lo que ha hecho esta mujer? Frente al sentido común ha opuesto el cinismo, se ha negado a entrar en la lógica de su marido, ha resistido el tono acusador, ha dado un paso fuera del círculo optando por afirmar en vez de responder y ha defendido su dignidad en una situación que amenazaba con destruirla.