viernes, julio 22, 2005

Rodrigo Anfruns

Hace unos días he leído el libro Rodrigo Anfruns: Una verdad pendiente, de la periodista Soledad Pino. He llorado de principio a fin y he quedado 5 días con migraña. Y no porque el libro sea melodramático. No lo es. Más bien porque la historia que relata es dramática y porque nos sitúa en un contexto de impunidad indignante.

Se trata de la historia de Rodrigo Anfruns, un niño de seis años que en 1979 fue secuestrado en Santiago de Chile por la CNI, torturado durante dos semanas y asesinado. Su cadaver maltrecho fue arrojado en un sitio baldío. Los padres del niño no eran militantes de izquierda; su abuelo era un coronel de ejército y su tío funcionario de la CNI.

Los crímenes contra niños son siempre horrososos. Pero más horrorosa aún resulta la forma en que diversos organismos del Estado de Chile (las distintas policías, los tribunales de justicia, el Servicio Médico Legal, etc) encubrieron a los verdaderos culpables y permitieron se condenara por los delitos a otro niño, a todas luces inocente (Patricio Pincheira, de entonces 16 años), para evitar se destapara un escándalo vinculado al tráfico de armas.

Tanto la familia de Rodrigo Anfruns, como la de Patricio Pincheira, merecen la aclaración de los hechos y un gesto de reparación por parte del Estado. El resto de nosotros también, porque cuando se daña con semejante brutalidad a una sola persona, el tejido social resulta también dañado.

A raíz de los nuevos antecedentes aportados por la investigación de Soledad Pino, la madre de Rodrigo presentó una nueva querella ante los Tribunales de Justicia. Si bien la corte ya determinó la invalidez de las pruebas que llevaron a a culpar a Pincheira, el juicio lleva más de un año y aún no hay procesados.


1 Comentarios:

Blogger BELMAR said...

Un año de "Palimpsesto"...

6:46 p. m.  

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