Blogs: escritura hibakusha
El texto a continuación es una traducción mía -precaria, por lo tanto- de lo publicado hace un par de días en O Biscoito Fino e a Massa, blog de Idelber Avelar. Del título también deben culparme a mí.
La tesis central que me gustaría trabajar con ustedes aquí esta noche es que los blogs son una herramienta nueva de representación de la experiencia. Si hay una novedad en los blogs, si hay algo revolucionario en la escritura bloguera, la explicación de ese carácter renovador debe buscarse en la forma en que los blogs dan vida a un nuevo tipo de primera persona. Los blogs son la respuesta dada por los usuarios de las nuevas tecnologías de publicación online a la necesidad de representación de la experiencia, comprimida entre la asepsia de la información de los periódicos, cada vez más repetitivos y previsibles en el explayamiento sobre la miseria del mundo, y el carácter técnico y especializado de la literatura, cada vez más divorciada de la experiencia cotidiana de los sujetos. Entonces la tesis básica sería ésta: algo aún no representado de la experiencia gana acceso a la escritura a través de los blogs. Desde el punto de vista de la literatura, lo más notable de los blogs es que acrecientan esta dinámica de una escritura directamente vinculada a la experiencia. Incluso en los blogs menos confesionales se establece una relación diferente con el nombre propio de las permitidas por otras formas de escritura. Se diseña con frecuencia un cierto teatro de la intimidad, donde no es raro que se interrumpa el flujo de los post sobre los temas principales del blog con alguna observación sobre la vida privada: un comentario sobre un desengaño amoroso, un lamento por una tragedia personal, una convocatoria a una fiesta. Poco a poco se va tejiendo un personaje de ficción, allí en aquel espacio, que los lectores acompañan un poco como acompañamos a una telenovela. Con la diferencia de que la historia conlleva una relación directa con la experiencia de quien escribe y su final no está determinado de antemano. Ella se va construyendo día a día, bajo el pulso de la interacción con los lectores.
El pensador alemán Walter Benjamín, en su ensayo titulado “El narrador”, escrito en 1936, observaba que la cantidad de experiencias vividas por el sujeto moderno no había llevado a una proliferación de relatos personales sino, por el contrario, a una forma de atrofia de la capacidad de narrar. Benjamin notaba, por ejemplo, la incapacidad de los ex soldados de relatar lo que les había ocurrido durante la Primera Guerra Mundial. A pesar de haber vivido lo inédito, volvían más vacíos de experiencia. Ésta, para Benjamin, está siempre vinculada a la posibilidad de transformar lo vivido en materia narrable. Benjamin aprovecha la existencia de dos palabras para designar a la experiencia en alemán: Erlebnis, forma substantivada del verbo leven, vivir, sería la materia bruta, la colección de los hechos vividos. Otra palabra, Erfahrung -que tiene una relación etimológica con gefahr, peligro‑ es el término reservado por Benjamin para designar la experiencia en sentido fuerte. Transformar Erlebnis en Erfahrung es tomar lo vivido, la colección bruta de banalidades de la vida cotidiana, y convertirla en una narrativa que le da coherencia. Para Benjamin, es exactamente esa conversión la que está atrofiada en el mundo moderno. Vivimos experiencias automatizadas en un mundo en el que ya no se cuentan historias a los pies de la chimenea. La declinación del arte de narrar sería la principal razón de esa crisis en la transmisibilidad de la experiencia. Ya no se transmiten las experiencias como antiguamente. La primacía de la información en el mundo moderno correspondería a una atrofia en nuestra capacidad de narrar. Al contrario de la narrativa, la información es por definición perecible, segmentada, irrelevante al día siguiente. La era de la información acentúa el divorcio entre narración y experiencia.
Nosotros, los blogueiros, nos indignamos cuando alguien confunde blog con diario adolescente –que apenas es un tipo de blog y ni de lejos el más importante o representativo. Mas es un hecho que el blog mantiene una relación esencial con una forma de diario; la superposición de entradas fechadas, el vínculo directo con el tiempo, la escritura del yo. Por lo tanto, en los blogs más impersonales –los científicos o periodísticos- aflora siempre una marca del nombre propio, del sujeto que firma, marcas en general reprimidas en la gran prensa, como también en la literatura de ficción de las grandes casas editoriales. Esas marcas aparecen con más fuerza especialmente en los blogs de las mujeres, donde en general la escritura del nombre propio tiende a aflorar sin miedo. Nosotros, los blogueiros, hemos tenido que inventar esa lengua, porque los modelos existentes no nos satisfacían. De ahí el hecho de que en los blogs frecuentemente pueda encontrarse una prosodia, una retórica, una sintaxis que no se encuentran en ningún otro lugar. Nuestra apuesta es a que estaríamos, de esta forma, reconstruyendo un lugar desde el cual narrar la experiencia, renovando el lenguaje ahí donde las palabras estaban ya un poco sucias y automatizadas.
La tesis central que me gustaría trabajar con ustedes aquí esta noche es que los blogs son una herramienta nueva de representación de la experiencia. Si hay una novedad en los blogs, si hay algo revolucionario en la escritura bloguera, la explicación de ese carácter renovador debe buscarse en la forma en que los blogs dan vida a un nuevo tipo de primera persona. Los blogs son la respuesta dada por los usuarios de las nuevas tecnologías de publicación online a la necesidad de representación de la experiencia, comprimida entre la asepsia de la información de los periódicos, cada vez más repetitivos y previsibles en el explayamiento sobre la miseria del mundo, y el carácter técnico y especializado de la literatura, cada vez más divorciada de la experiencia cotidiana de los sujetos. Entonces la tesis básica sería ésta: algo aún no representado de la experiencia gana acceso a la escritura a través de los blogs. Desde el punto de vista de la literatura, lo más notable de los blogs es que acrecientan esta dinámica de una escritura directamente vinculada a la experiencia. Incluso en los blogs menos confesionales se establece una relación diferente con el nombre propio de las permitidas por otras formas de escritura. Se diseña con frecuencia un cierto teatro de la intimidad, donde no es raro que se interrumpa el flujo de los post sobre los temas principales del blog con alguna observación sobre la vida privada: un comentario sobre un desengaño amoroso, un lamento por una tragedia personal, una convocatoria a una fiesta. Poco a poco se va tejiendo un personaje de ficción, allí en aquel espacio, que los lectores acompañan un poco como acompañamos a una telenovela. Con la diferencia de que la historia conlleva una relación directa con la experiencia de quien escribe y su final no está determinado de antemano. Ella se va construyendo día a día, bajo el pulso de la interacción con los lectores.
El pensador alemán Walter Benjamín, en su ensayo titulado “El narrador”, escrito en 1936, observaba que la cantidad de experiencias vividas por el sujeto moderno no había llevado a una proliferación de relatos personales sino, por el contrario, a una forma de atrofia de la capacidad de narrar. Benjamin notaba, por ejemplo, la incapacidad de los ex soldados de relatar lo que les había ocurrido durante la Primera Guerra Mundial. A pesar de haber vivido lo inédito, volvían más vacíos de experiencia. Ésta, para Benjamin, está siempre vinculada a la posibilidad de transformar lo vivido en materia narrable. Benjamin aprovecha la existencia de dos palabras para designar a la experiencia en alemán: Erlebnis, forma substantivada del verbo leven, vivir, sería la materia bruta, la colección de los hechos vividos. Otra palabra, Erfahrung -que tiene una relación etimológica con gefahr, peligro‑ es el término reservado por Benjamin para designar la experiencia en sentido fuerte. Transformar Erlebnis en Erfahrung es tomar lo vivido, la colección bruta de banalidades de la vida cotidiana, y convertirla en una narrativa que le da coherencia. Para Benjamin, es exactamente esa conversión la que está atrofiada en el mundo moderno. Vivimos experiencias automatizadas en un mundo en el que ya no se cuentan historias a los pies de la chimenea. La declinación del arte de narrar sería la principal razón de esa crisis en la transmisibilidad de la experiencia. Ya no se transmiten las experiencias como antiguamente. La primacía de la información en el mundo moderno correspondería a una atrofia en nuestra capacidad de narrar. Al contrario de la narrativa, la información es por definición perecible, segmentada, irrelevante al día siguiente. La era de la información acentúa el divorcio entre narración y experiencia.
Nosotros, los blogueiros, nos indignamos cuando alguien confunde blog con diario adolescente –que apenas es un tipo de blog y ni de lejos el más importante o representativo. Mas es un hecho que el blog mantiene una relación esencial con una forma de diario; la superposición de entradas fechadas, el vínculo directo con el tiempo, la escritura del yo. Por lo tanto, en los blogs más impersonales –los científicos o periodísticos- aflora siempre una marca del nombre propio, del sujeto que firma, marcas en general reprimidas en la gran prensa, como también en la literatura de ficción de las grandes casas editoriales. Esas marcas aparecen con más fuerza especialmente en los blogs de las mujeres, donde en general la escritura del nombre propio tiende a aflorar sin miedo. Nosotros, los blogueiros, hemos tenido que inventar esa lengua, porque los modelos existentes no nos satisfacían. De ahí el hecho de que en los blogs frecuentemente pueda encontrarse una prosodia, una retórica, una sintaxis que no se encuentran en ningún otro lugar. Nuestra apuesta es a que estaríamos, de esta forma, reconstruyendo un lugar desde el cual narrar la experiencia, renovando el lenguaje ahí donde las palabras estaban ya un poco sucias y automatizadas.



4 Comentarios:
Gracias por este aporte. Interesante. Me lo llevo a mi cueva. Tiene razón ese señor. Para mí esa experiencia cobra más sentido cuando se somete al ludismo.
Juguemos linda!!!
Besito iconoclasta.
Chaoooo.
Debe ser una de las reflexiones más lúcidas que he leído respecto a los blogs, sobre todo si consideramos el ruido y la parafernalia, además del miedo a quedar fuera del bote, que anda propagando el senador Flores en los media. Miedo que me parece, a veces, teñido de fascismo y ambición. Miedo peligroso, el que más.
Pero me desvío de lo que quería decirle. Me gustaría agregar dos o tres cosas:
Al acercar la posibilidad de la experiencia personal a esos otros que son necesarios para construir la sociedad, comenzamos poco a poco a abolir lo que Leopoldo María Panero llamó el signo blanco, en referencia a la experiencia literaria del Marqués de Sade, de esa anulación del lenguaje a través de la ruptura de lo social en todos los ámbitos y por lo tanto de la negación del lenguaje como base de la estructura social. Con los blogs recuperamos, de alguna manera, ese nexo perdido con el otro y, por lo mismo, recuperamos el lenguaje como red de comunicación. Los media, en general, son los que se han encargado de dejar al lenguaje vacío de significado, constituido por un centenar de frases que sirven para cualquier ocasión.
El blog, en cambio, recupera ese lenguaje para los hablantes -o escribientes, en este caso- a través de la experiencia de lo cotidiano, transformado o disfrazado de literatura algunas veces. En un blog no hay necesidad de máscaras y la experiencia, la mayoría de las veces personal, en el caso de las bitácoras, es el jugo vital que circula entre los bits. La distancia que nos separa en la forma de reservas sociales como la verguenza y el miedo al ridículo queda nuevamente abolida y nos pone más cerca de lo que podríamos estar cuando caminamos por la calle sin mirarnos a los ojos. Y aquí el reparo, frente a la posibilidad cierta de caer nuevamente en el aislamiento cuando se olvida que el blog-bitácora es un medio y no un fin. Un medio para compartir la experiencia y acercarse a otros, no una forma de vida, un ostracismo que dañe los tejidos que se pudieran crear. Un cáncer.
No ocurre lo mismo con los blogs literarios, creo. Allí si está permitida la dicotomía medio/fin, en tanto el fin sea la escritura e, insisto en esto, la recuperación del lenguaje para los usuarios. El blog literario permite prescindir de intermediarios impresos para acceder a buena poesía y narrativa, y por lo tanto presciende también de las cadenas editoriales y la orientación del mercado cultural, despoja a las elites cultas del privilegio de escijer lo que puede entrar en su selecto círculo. Este es, para mi, el valor intrínseco y verdadero del blog: la posibilidad de publicar los textos y recibir de inmediato el feedback del lector, la posibilidad nada lejana de escribir una novela infinita, ena novela con soprte electrónico en que cada letra sea una ventana a otra pantalla, a otra imagen, a otro texto, a otro sonido.
Ah, y gracias por el poema de Girondo. No lo conocía y me ha encantado.
Que buen doocumento, gracias.
recien estoy en este bworld, me interesa mucho el tema y ayudar a desarrollarlo.
Bye
Gracias a ti, Idelber.
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