jueves, agosto 18, 2005

Sadomasoquismo: ¿niños exploradores?

Quizá algunos piensen que en el ambiente sadomasoquista puede encontrarse un mayor cúmulo de energía y creatividad sexual que en otros lados. El impulso erótico desviado de su obvio desenlace espasmódico debe -o debería- buscarse otros caminos. Pero no es así. En aquel ambiente, como en casi todos, falta sensibilidad y materia gris. Una noche de soledad y tedio accedí a reunirme con un jovencito que se hacía llamar a sí mismo “amo”. Nos juntamos en un restorán. Pedí el plato más caro y menos abundante, sólo por joder. El amo debe alimentar a sus esclavas. El me preguntaba por mi vida sexual, yo le mentía y le preguntaba por las coordenadas de su educación. Cuando llegamos al hotel, él no sabía nada de mí y yo sabía que él no me interesaba. Pero había pagado su parte y tal vez, quién sabe, sin ropa resultara más perturbador. Eso debo haber estado calculando cuando vi la mochila que traía. Es tan cierto como patético: este chico llegó a interesarse por el sadomasoquismo a través de repetidas incursiones a sex shops. Abrió la mochila y extrajo de ella una formidable cantidad de cuerdas de distintos tamaños, colores y texturas. Sacó una bola de goma del porte de un puño y me la enterró en la boca. Parecía un boy scout: experto en nudos. Se deleitaba con su trabajito mientras yo empezaba a sentir frío. Cuando estaba totalmente inmovilizada por las cuerdas, me clavó un par de tapaoídos y me vendó los ojos. Privación sensorial y de la movilidad, debe haberse llamado el capítulo del manual de cortapalos que ponía en práctica. Luego de eso me hizo lo que cualquier joven esposo en su noche de bodas: el amor. Cuando acabó me liberó rápidamente pues al día siguiente tenía que levantarse muy temprano a trabajar. Mientras me despedía de mi amo con un beso en la mejilla, le dije: querido, prefiero el celibato. Me miró con sus ojos bobos llenos de curiosidad.

7 Comentarios:

Blogger Ángel mutante said...

Sí, lo acepto. Lo leí mientras un dedito paseaba por mi pubis. Sí, no me causó demasiada repugnancia. Nada nada, mi ama de letras. Quieres que te llame así mientras te acaricio con las plumitas que previamente he metido en esa parte del cuerpo por donde sale esa sustancia marrón que nunca huele a menta ni a claveles. Tampoco me calenté pero no resigne cierto fuego interno. Pero los disfruté lo suficiente como para besarte con cierto desconsuelo.

Chaooo.

Besito hipnótico.

4:42 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

el sadomasoquismo...sabes? en japon hay dos fantasias eroticas (masculinas)predominantes, una, las colegialas y la otra, las mujeres atadas. mientras aqui todo esto (me) resulta un ridiculo, por lo artificial, alla las cosas cuadran mas, de hecho, la unica ocasion en que la policia japonesa se nego a trabajar fue cuando se sustituyerno las cuerdas que llevaban para inmovilizar a los delincuentes por esposas

4:28 a. m.  
Blogger De Josefa said...

por cierto que hay algo profundamente ridículo en el sadomasoquismo. ahora, los masoquistas podrán gozar del ridículo, es parte de lo que los fascina. y los sádicos... bueno, problema de ellos, tendrán que preguntarse a si mismos qué hacer con su propia ridiculez.

por ahí tengo un textito escrito sobre aquello, lo buscaré para postearlo.

9:22 a. m.  
Blogger De Josefa said...

ah, me refiero acá al SM como suma de fetiches, parafernalias, subcultura hipernormativizada, moda, etc... he ahí el ridículo.

por otro lado, me acordé de un texto de mircea eliade en el que señalaba que, para él, nada que no fuese ridículo valía la pena.

10:47 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

un sadico y una masoquista:

masoquista: pegame!!!

sadico: no quiero

5:11 a. m.  
Blogger De Josefa said...

conocía ese chiste: maravilloso.

8:02 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

yo creo ke es muy bueno hacer sadomasikismo pk si ai gente ke le gusta "contra gustos no ai disputas" viva españa

6:21 a. m.  

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